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¿Por qué mi bebé no duerme la siesta?


Elizabeth Pantley, en su libro The No-Cry Solution: Guaranteed Gentle Ways to Solve All Your Naptime Problems, nos describe una serie de problemas que pueden ser la causa del por qué tu bebé no está tomando correctamente sus siestas y sus posibles soluciones.

Problema: Ya su edad superó sus horarios actuales de siestas

Durante los primeros seis años de vida de los niños, sus patrones de siestas sufren muchos cambios. Pasan por transiciones desde muchas siestas esporádicas, a tres específicas, hasta realizar una sola. Si tratas de usar una etapa “expirada” en su proceso de siestas, probablemente no dormirá cuando se lo pides. La solución es estar atentos a su etapa de siestas y pensar si ya es necesario un cambio en sus horarios. Problema: Los horarios de la siesta no están alineados con el cansancio

Los niños tienen un rango de sueño que ocurre entre despertarse y la necesidad de volver a dormir, sea para una siesta o ya la hora de dormir. Cuando acuestas a un niño antes de que este rango haya pasado no se dormirá fácilmente, y si esperas mucho, pierdes el rango natural de sueño por lo que tu hijo pasará a otro rango y tendrás que trabajar más para recuperar la sensación de cansancio.

La solución es determinar el rango óptimo de tiempo desde que se despierta hasta que se duerme. Observa detenidamente las señas de somnolencia del niño. Cuando notes que se ve cansado, llévalo directamente a tomar su siesta. Una vez que definas las mejores horas para las siestas puedes preparar un ritual más largo antes de cada una.

Problema: El horario de siestas no cuadra con el reloj biológico del bebé.

Los seres humanos de forma natural tienen momentos en los que se sienten alerta y momentos en los que están cansados, esto aplica a bebés y niños como a los adultos. Estos momentos de alerta o cansancio se ven afectados por el horario de las comidas, la hora en que se levanta en las mañanas, y la que se acuesta en las noches, exposición a la luz y la oscuridad, la actividad del día y la presión homeostática del sueño.

La solución de este problema pasa por tomar nota de los niveles de energía del niño y su humor a lo largo del día. Trata de determinar sus altos y bajos de su ciclo biológico. Problema: El horario de siestas no es consistente día a día

Si el horario de siestas de tu hijo varía cada día, su reloj corporal siempre estará luchando para sincronizar con las siestas. Usando los consejos anteriores es posible establecer horarios fijos para las siestas, debes entonces hacer lo mejor posible para mantenerlos al menos dentro de un rango de media hora del tiempo establecido. Problema: Agotado o sobrecargado a la hora de tomar la siesta

Algunos niños tienen señales de somnolencia sutiles, y para cuando bostezan o arman un escándalo ya están agotados. Otros niños dan algunas señas de fatiga que pueden ser fácilmente malinterpretadas. En otros casos, los padres están muy ocupados para darse cuenta de las señales. No importa cuál sea la razón, si no se captan estas señales de fatiga del niño, puede pasar rápidamente a otro rango de sueño, una segunda etapa de energía artificial que frecuentemente viene acompañado de más llanto, escándalo, quejas y berrinches.

Para aprender a determinar las señales de tu hijo, trata de observarlo detenidamente en la hora posterior a que se levanta en las mañanas, cuando está bien descansado. Compara sus comportamiento con el que tiene desde la cena hasta la hora de acostarse, cuando la mayoría de los niños muestra señales de fatiga. Mientras se va acercando su hora de dormir, toma nota de su comportamiento y lenguaje corporal y cómo se diferencia de cuando está descansado y alerta. Problema: No está cansado

Puede parecer obvio, pero es muy fácil malinterpretar las señales de fatiga de un niño. Muchos padres encuentran problemas con niños que no toman siestas, sin darse cuenta que el niño simplemente no está cansado cuando lo ponen en la cama.

Si tu hijo está despierto y alerta cuando se acerca la hora de la siesta, no te apures en acostarlo. Puede resultar mejor abortar la ida a la cama y tomar entre 15 y 30 minutos para ayudarlo a tomar la transición entre la actividad del día, al estado de relajación que necesita para dormir. Baja la intensidad de las luces, apaga la televisión y pon música suave. Involúcralo en actividad relajantes como leer, ver por la ventana, sentarse en una mecedora o acurrucarse en el sofá. Cuando el niño comienza a relajarse pueden entonces llevarlo a la cama para su siesta. Problema: Está hambriento, sediento o muy lleno

No es fácil para un niño dormirse si su barriga suena del hambre, o si llora por haber comido mucho. Su sueño también puede verse afectado si consume alimentos no recomendados antes de dormir.

Muchos alimentos pueden afectar los niveles de energía y sueño. Algunos pueden inducir calma, otros pueden ponerlos alerta, mientras que otros son neutrales. Los alimentos que brindan energía o rompen con los rangos de sueño pueden evitarse al menos una hora antes de la hora de dormir. Algunos ejemplos de estos alimentos son: carnes rojas, salchichas, tocineta, bebidas carbonatadas, chocolate, cítricos, mantequilla, azúcar, carbohidratos simples (como el pan) o cualquiera que sea grasiento o picante.

Problema: Nuevos logros están evitando el sueño

Un niño que está desarrollando una nueva habilidad, como voltearse solo, gatear, pararse, caminar, aprender a construir una torre de legos, usar una computadora, o ir al baño solo, puede concentrarse tanto en la actividad que no puede parar de hacerla para relajarse lo suficiente para dormir.

Si tu hijo está aprendiendo algo nuevo y emocionante asegúrate de que tendrá suficiente tiempo para practicar durante el día. Luego vuelve a las actividades rutinarias que le son familiares al menos media hora antes de dormir.

Consejos finales

No importa el por qué tu niño no puede tomar su siesta, aquí dejamos una serie de consejos que pueden ser útiles para que los ayudes. Ten en cuenta los siguientes principios:

  • Lleva un horario diario constante que funcione con el reloj biológico natural del bebé. Crea un patrón predecible de lo que será cada día.

  • Modifica tus horarios según los cambios en las señales de sueño del bebé.

  • Establece una rutina relajante antes de cada siesta, así avisas al bebé que ya viene la hora de dormir, esto lo ayudará a relajarse.

  • Determina un lugar cómodo y agradable que genere el ambiente propicio para dormir

  • Viste al bebé cómodo para dormir

  • Mantén las mañanas activas y la media hora antes de dormir cada siesta calmadas.

Fuente: The No-Cry Nap Solution: Guaranteed Gentle Ways to Solve All Your Naptime Problems by Elizabeth Pantley (McGraw-Hill, January 2009).

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