Por qué es importante no exponer a los hijos al alcohol


Muchos padres creen que permitir que sus adolescentes beban alcohol reducirá el riesgo de que desarrollen problemas con las bebida; además, algunos consideran que esto contribuye a la enseñanza del consumo responsable. La creencia suele sustentarse en la idea de que los chicos y sus amigos beberán de todos modos, y el hecho de que lo hagan en la casa será “más seguro” para ellos. Sin embargo, las investigaciones no apoyan esta postura.

“Una manera simple de ayudar a sus hijos a evitar problemas con el alcohol es minimizar en gran medida su exposición al alcohol,” sostiene Dr. Robert Leeman, investigador especialista en consumo de alcohol, en el podcast Think Act Be – Cómo desarrollar una relación más saludable con el alcohol. Y seguidamente explicó que cuando proporcionamos a los hijos menores el acceso al alcohol, con nuestras acciones, estamos tolerando como aceptable el consumo de alcohol temprano en la vida. “Pero los datos una y otra vez apuntan a la conclusión de que el consumo temprano de alcohol es problemático. Es uno de los hallazgos más consistentes que hay,” remarca.

Un gran estudio analizó la edad en que los jóvenes consumieron por primera vez una ración completa de alcohol (por ejemplo, 12 onzas/350 ml de una cerveza estándar) y luego siguieron su comportamiento respecto de la bebida con el tiempo. Los adolescentes que tomaron su primer trago a una edad más temprana tuvieron un riesgo significativamente mayor de beber en exceso y de consumir más alcohol en el último año. Estos resultados se mantuvieron incluso cuando los investigadores controlaron estadísticamente los factores potencialmente confusos, como las variables relacionadas con sus familiares o pares (Aiken et al., 2018). Otros estudios (como este) respaldan estos hallazgos (Morean et al., 2012).

Una revisión y metaanálisis de 13 estudios confirmó que los jóvenes tienen menos probabilidades de desarrollar problemas con el alcohol si sus padres tienen reglas más estrictas sobre su consumo. Conclusión de los autores del estudio: “Según la evidencia actual, se debe aconsejar a los padres que no permitan que los niños consuman alcohol” (Sharmin et al., 2017).

Esta recomendación puede ser aún más convincente a la luz de la evidencia de que el consumo temprano de alcohol conduce a cambios en la forma en que está conectado el cerebro. Investigadores encontraron que las personas que comenzaron a beber a una edad más temprana tuvieron cambios en las partes del cerebro involucradas en la atención, que estaban relacionadas con un peor desempeño en las tareas de atención (Nguyen-Louie et al., 2018).

Leeman señala que también es problemático que los padres que dan alcohol a sus hijos menores de edad a menudo involuntariamente facilitan “el inicio temprano de no solo cualquier uso, sino del uso intensivo.” Su recomendación es concreta: “no los exponga al alcohol”.

¿Qué sucede con el consumo responsable por parte de los padre? Ya sea que se trate de una copa de vino con la cena o una cerveza mientras se ve un partido de fútbol, Leeman resalta que según la evidencia, es mejor no consumir alcohol frente a los hijos; pero si lo hacés, mantené la moderación, pocas bebidas y alejadas entre sí.

Evitar que el alcohol se convierta en “la fruta prohibida”

Hablar abiertamente y sin prejuicios sobre el alcohol es fundamental, pues ser demasiado críticos podría llevar a convertirlo en “la fruta prohibida,” podría ser contraproducente y hacerlo más atractivo.

“Tenga una conversación honesta, sin prejuicios y basada en hechos con su hijo sobre el alcohol,” aconseja Leeman. “Y guarde el dedo que menea: la parte sin prejuicios es realmente importante.” Si somos demasiado emocionales o reaccionarios, probablemente terminaremos cortando cualquier comunicación real. “Una vez que empiezas a ser crítico,” dijo Leeman, “la gente simplemente pasa al modo defensivo y se cierra”.

También señaló que hay excepciones a las tendencias generales en los datos. Hay personas como yo que no estuvieron expuestas al alcohol en el hogar pero desarrollaron problemas con la bebida, y hay quienes estuvieron expuestos al alcohol desde el principio, pero luego decidieron no beber en absoluto. Hay pocas garantías como padres. Lo mejor que podemos hacer es usar lo que nos dicen los datos para inclinar las probabilidades a favor de nuestros hijos.

La mayoría de los padres descubren que su influencia sobre sus hijos disminuye más rápidamente de lo que esperaban. Pero Leeman sugiere que podríamos tener un mayor impacto de lo que pensamos, citando la investigación del Dr. Robert Turrisi y sus colegas. Han utilizado una breve intervención para padres que ofrece orientación sobre cómo hablar sobre el alcohol con sus hijos que van a la universidad. Los hijos de padres que recibieron la intervención fueron significativamente menos propensos a tener problemas con la bebida durante su primer semestre universitario (Abar et al., 2009).

“Es fácil ser derrotista,” dijo Leeman, “porque ves que tu impacto en tu hijo disminuye con el tiempo. Pero aún tienes un gran impacto, incluso cuando tu hijo está en la universidad, e incluso si van a la universidad fuera del estado.” Mientras que los amigos juegan un papel importante, “tú también tienes un impacto,” dijo Leeman. “Así que trata de usarlo sabiamente.”

Fuente:

Artículo extraído del blog www.psyciencia.com

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