¿Cómo reducir el estrés de la crianza durante la pandemia de COVID-19?


Cuando se trata de la crianza, pasar de ser la maestra Miel a la directora Tronchatoro parece casi inevitable en algunas circunstancias. El aislamiento social y el confinamiento instaurados para afrontar la pandemia del COVID-19 llevan a un inevitable cambio en la crianza, cuya dificultad también puede aumentar de manera exponencial.

Sin embargo, la evidencia emergente sugiere que un poco de estrés, en particular en el contexto de una relación de apoyo entre madres/padres e hijos, en realidad puede ser beneficioso porque crea resiliencia al enfrentar desafíos futuros (Feder et al., 2019).

Leslie E. Roos (profesora asistente en el departamento de Psicología, de la Universidad de Manitoba) y Jessica Flannery (candidata doctoral en Psicología Clínica, de la Universidad de Oregon) investigan y analizan cómo las relaciones entre madres/padres e hijos pueden promover un desarrollo saludable, particularmente en el contexto del estrés.

En base a su investigación, ofrecen algunas estrategias para hacer que esta nueva realidad sea más agradable.

Observa lo que está yendo bien

Es fácil prestar atención a todas las cosas que salen mal, sobre todo cuando nuestras vidas se desarrollan en un lugar cerrado. Esto puede hacer que los niños sean más resistentes a ayudar. Elogiarlos y hacerles saber que su esfuerzo es apreciado tendrá frutos a largo plazo pues promueve un comportamiento más positivo y enriquecer sus relaciones (Henderlong & Lepper, 2002).

Tenés permiso para alabar cualquier cosa que quieras ver más: “gracias por decir por favor cuando pediste tu (tercer) refrigerio” o “¡hacés un buen trabajo sentándote tan tranquilo!”

Planifica (un poco)

Los niños se benefician de poder predecir cosas pequeñas y tener algo de control. Si te gusta hacer un horario diario, genial, pero podría funcionar igual de bien conversar sobre las opciones para las próximas actividades un par de veces al día.

Si necesita realizar una tarea (como las escolares o de limpieza) intentá intercalarla entre las actividades elegidas por el niños. La investigación sugiere que las elecciones de los niños pueden aumentar el comportamiento pro-social (Chernyak & Kushnir, 2013). Buscá patrones y utilizalos a tu favor estableciendo incentivos adicionales para evitar problemas.

Baja a su nivel

Participar múltiples momentos de juego de alta calidad durante el día puede ayudar a los niños a controlar sus emociones y comportamiento, desarrollar habilidades cognitivas y apoyar los lazos entre padres e hijos (Ginsburg et al., 2007).

Es más fácil participar cuando estás sentado en el suelo y podés prestar toda tu atención al juego. Si tenés dificultades para no distraerse, intentá ser exagerado con voces tontas, saltos o ensuciate. El juego imaginativo también puede ser un muy buen escape para los adultos.

Da buenas direcciones

Pedirle al niño que haga algo, y ver los resultados sin tener que volver a pedir es maravilloso. Aumentá la probabilidad de que esto pase dando buenas instrucciones: acercate a tus hijos y, primero, hacé contacto visual. Pediles que hagan una tarea específica de tiempo limitado, con no más de dos o tres pasos, dependiendo de la capacidad del niño. “Necesito que guardes este juego y luego vengas a cenar.” Espere allí y cuente hasta 20 para asegurarse de recibir una respuesta. Si no, probá con “Enzo, ¿me das permiso de levantar el juego? Es la hora de cenar.”

Asegurate de que la demanda sea realista dado su estado de ánimo y energía. El uso de una declaración “cuándo-entonces” puede ser una forma poderosa de mantener el control. “Enzo, cuando levantes el juego, podrás elegir un helado para el postre”. Si eso suena demasiado a un soborno azucarado, ofrecé una película o juego familiar.

Da un paso atrás

Presta atención a cómo se siente tu cuerpo o cómo suenan tus pensamientos justo antes de reaccionar. Si podés alejarte de una situación en aumento, es probable que tengas un día más agradable.

Identifica lo que podrías hacer para tomar un descanso: de ser posible, delegá la crianza de los hijos a una pareja, lavate la cara con agua fría o respirá aire fresco. Incluso cinco respiraciones profundas y recordarte tu amor por tu hijo pueden brindarte el espacio que necesitás para abordar la situación con una mente (más) clara (Miller et al., 2015).

Elegi no reaccionar (cuando puedas)

A veces, la ignorancia planificada (Pearl, 2009) de un comportamiento desafiante menor es la forma más efectiva de pasar el día. Otra opción es describir lo que está viendo y ofrecer algunas opciones. Aquí te mostramos cómo incorporar esta valiosa herramienta de la DBT: usar lenguaje descriptivo para enseñar a los niños a regular sus emociones.

“Wow, tienes mucha energía y acabas de patear la puerta … ¿Puedes mostrarme tus 20 mejores movimientos de gallina?” Decir lo inesperado puede llevar a los niños al cumplimiento juguetón.

Si el agotamiento hace que esto sea difícil, pruebe con un adagio aprobado por los abuelos: “Agregue agua o aire fresco.” Esto puede incluir cubitos de hielo, baños, agua coloreada, una caminata breve alrededor de la casa (respetando los radios permitidos por la autoridad de tu lugar de residencia) o incluso observar pájaros o caca de perro desde una ventana abierta.

Reiniciate y avanza (cuando no puedas)

Explosiones desagradables o palabras duras pueden sucederle a todos. A veces es útil que los padres ofrezcan una breve disculpa y se muevan suavemente hacia nuevas actividades.

Es igualmente importante no forzar una disculpa de su hijo, que puede tener la consecuencia involuntaria de empeorar las cosas. Cuando estés en modo de “reinicio”, intentá recordar los puntos anteriores: bajar a su nivel, ser juguetón o notar pequeños aspectos positivos hará que sea más fácil continuar con su día.

Se generoso con el cariño

En todas las especies, la comodidad física es una forma poderosa de manejar eventos estresantes. Si bien su gran cantidad de tiempo en familia podría no hacer que los abrazos adicionales o tomarse las manos sean automáticamente atractivos, eso es a menudo exactamente lo que los niños necesitan para manejar las grandes emociones que están hirviendo bajo la superficie.

Con esta lista de estrategias, las autoras esperan brindar a madres y padres cierta seguridad de que pueden ofrecer a sus hijos exactamente lo que necesitan para sentirse amados, seguros y apoyados. Podés participar del estudio Parenting During The Pandemic haciendo clic en el link.

Fuente:

Artículo extraído del portal www.psyciencia.com

Escrito por María Fernanda Alonso

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